Dos latidos por minuto: cómo es vivir con el corazón más lento del mundo

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Dos latidos por minuto: cómo es vivir con el corazón más lento del mundo
© CC0 / Pixabay/ 889520
Una investigación consiguió, por primera vez, medir el latido del corazón de una ballena azul silvestre. El resultado sorprendió a los científicos: si bien se sabía que tenían un ritmo cardíaco lento, no imaginaron encontrarse con tal capacidad para cambiar la velocidad de su corazón.

La ballena azul es el animal más grande en el planeta Tierra, una característica que ya de por sí vuelve a este cetáceo uno de los más interesantes para científicos y amantes de la naturaleza. En ese marco, conocer cómo hace este gigante marino para manejar su energía es una de las principales interrogantes para los expertos.



Recientemente, un grupo de investigadores de la Universidad de Stanford consiguió colocar en un ejemplar de ballena azul de la Bahía de Monterrey un dispositivo "no invasivo", capaz de realizar un electrocardiograma al animal mientras nada.

El dispositivo registró la actividad cardíaca del animal nadando libremente, sin riesgo de ser capturada o condicionamientos a su desplazamiento.

La prueba arrojó que el corazón de la ballena azul alcanza un mínimo de dos latidos por minuto mientras nadan en las profundidades en busca de comida. En contrapartida, el ritmo cardíaco del animal se acelera notoriamente, llegando a los 40 latidos por minuto, cuando sale a la superficie para tomar oxígeno.

Para los científicos, la amplitud de la frecuencia cardíaca de la ballena permite comprender mejor el diseño de las ballenas rorcuales, que cuentan con un arco aórtico elástico de gran diámetro que permite a la aorta administrar la sangre bombeada por el corazón y mantener el flujo sanguíneo durante las largas y variables pausas entre los latidos.



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