La vacuna contra el alzhéimer podría estar más cerca de lo que pensamos

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La vacuna contra el alzhéimer podría estar más cerca de lo que pensamos
© Vladimir Soares
Una nueva vacuna experimental para tratar la enfermedad de Alzheimer ha superado con éxito su última fase de pruebas en humanos.

El medicamento, cuyo nombre provisional es AADvac1, fue desarrollado por la empresa austriaca Axon Neuroscience.

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En la segunda de las pruebas clínicas participaron 193 pacientes con enfermedad de Alzheimer leve. 117 de ellos recibieron la vacuna, mientras que los otros 76 conformaron el grupo de control que recibió el placebo.

El ensayo duró 24 meses. Durante ese período los pacientes recibieron un total de 11 dosis de la vacuna y mostraron niveles altos de respuestas de anticuerpos de inmunoglobulina G (IgG).

Según los investigadores, este resultado podría hacer que la vacuna AADvac1 sea eficaz contra la acumulación dañina de la proteína tau en el cerebro, considerada como uno de los principales marcadores de la enfermedad.

Además, los resultados del ensayo mostraron que la vacuna AADvac1 está relacionada con una acumulación más lenta de una proteína de cadena ligera de neurofilamento (NfL). Esto sugiere una neurodegeneración más lenta en comparación con los pacientes que recibieron el placebo.

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"Por lo que sé, esta es la primera que una inmunoterapia dirigida contra la proteína tau muestra un clara evidencia de impacto en el proceso neurodegenerativo y una fuerte señal de efecto clínico en pacientes con perfil de biomarcadores de la enfermedad de Alzheimer confirmado", explicó Petr Novar, autor principal del estudio, a la revista MedPage Today.

A pesar de este resultado prometedor, el estudio aún no ha mostrado señales convincentes de que la vacuna pueda contrarrestar el deterioro cognitivo y funcional en los pacientes con distintos grados de desarrollo de la enfermedad de alzhéimer.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que el estudio involucró un número de pacientes relativamente pequeño y que el objetivo principal de la segunda fase era probar la seguridad de la vacuna.

Los autores del estudio, cuyos resultados fueron publicados en la revista Nature Aging, admitieron que necesitan ampliar la muestra de pacientes, especialmente con aquellos cuya demencia está vinculada a la patología tau.

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