Asesino silencioso: un extraño síntoma salva a una mujer de un cáncer de difícil diagnóstico

  • AGENCIA SPUTNIK -
Asesino silencioso: un extraño síntoma salva a una mujer de un cáncer de difícil diagnóstico
© CC0 / Unsplash
Un día la australiana Rikki Stern se despertó con una sensación de rigidez en el cuello debido a algo que le molestaba en su garganta. Al acudir a su médico y realizarse unos exámenes fue diagnosticada con linfoma de Hodgkin, un tipo de cáncer de difícil detección.

Este extraño síntoma, que Rikki comparó con tener atascada un pedazo de palomita de maíz en la garganta, hizo que su médico le remitiera a realizarse una ecografía tras la cual se enteró de que tenía un tumor que se estaba diseminando desde su cuello hasta su seno.

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Los médicos le detectaron linfoma de Hodgkin de rápida evolución, un tipo de cáncer de difícil detección al que tendría que enfrentar inicialmente con seis meses de quimioterapia. En una entrevista con DailyMail, Rikki recordó cómo le dio la noticia a sus padres, además dijo que optó por congelar sus óvulos para tener la oportunidad de ser madre en el futuro porque estaba decidida a superar la enfermedad.

Si no hubiese sido por el extraño síntoma que Rikki sintió aquella mañana, el cáncer la habría consumido, pero quería vivir y asumió los efectos secundarios del tratamiento como las úlceras bucales, el dolor en los huesos, la debilidad y la pérdida de las cejas, pestañas y cabello.
Un mes después de comenzar el tratamiento, los médicos dijeron que Rikki estaba "libre de cáncer". Luego de superar la enfermedad, la joven australiana mediante la cuenta en Instagram Cancer Chicks ayuda a personas que continúan enfrentando la batalla contra el cáncer.

"El cáncer te hace dar cuenta de que solo tienes el ahora. No lo desperdicies. No eres invencible", fue el mensaje de Rikki a los jóvenes.
Este cáncer también es conocido como "asesino silencioso" porque a menudo no muestra síntomas o estos son confundidos con los de enfermedades menos peligrosas como infecciones bacterianas o virales como neumonías o fiebre glandular. Los signos de advertencia más comunes de este tipo de cáncer son los sudores nocturnos, picazón y fatiga, así como erupciones inflamadas, pérdida de peso inexplicable y bultos indoloros en las axilas, la ingle o el cuello.