COP26: puntos pendientes sobre cooperación internacional en la protección del clima

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COP26: puntos pendientes sobre cooperación internacional en la protección del clima
Ashwini Bhatia/AP/picture alliance
La cooperación internacional en la lucha contra el cambio climático será un tema candente en la conferencia de Glasgow. ¿Qué proyectos van a la cuenta de qué país? Hay aspectos clave que falta aclarar.

En realidad es un proyecto que tiene sentido: con ayuda alemana se están instalando en Ruanda hornos menos contaminantes. 90.000 ya se están utilizando en poblados de ese país y se planea que haya 40.000 nuevos hornos por año. El principal efecto es que se reduce considerablemente la tala de árboles para las fogatas tradicionales y disminuye la contaminación del aire en las viviendas. De este modo se evita la emisión de cerca de 270.000 toneladas de gases de efecto invernadero al año.



El fondo para los hornos, que tienen un costo unitario de 100 euros, proviene de Alemania. La organización "Atmosfair" recolecta dinero de empresas y particulares, que compensan así sus emisiones derivadas de los viajes en avión.

Este es solo un ejemplo de la práctica de años en la cooperación internacional en materia climática. Pero es incierto que eso se mantenga en el futuro, porque no está claro que en la COP26 se pueda regular lo que ha de ocurrir con semejantes proyectos.

El "Artículo 6"

Cuando se consiguió el "Acuerdo de París", en 2015, los países de la ONU se comprometieron a cumplir objetivos nacionales, a diferencia de lo previsto en el "Protocolo de Kyoto". Este solo contemplaba que los 38 países más ricos redujeran sus emisiones de gases nocivos para el clima. A fin de cuentas, son los países industrializados los principales responsables del cambio climático.

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Siguiendo esa lógica surgieron proyectos como el de Ruanda. Países ricos aportan dinero para financiar proyectos sensatos en países más pobres. Y, a cambio, reducen su carga de "pecados climáticos".

Pero, desde París, las cosas son diferentes. Cada país es responsable de proteger el clima a su manera, y de evitar que el calentamiento global sobrepase los 2 grados Celsius. En lo posible, se intenta limitarlo a 1,5 grados.

Lo que no se reguló en París, ni en conferencias posteriores, es al haber de quién se registrarán proyectos como el de Ruanda. ¿Se abonarán a la cuenta alemana o a la ruandesa? ¿Quién podrá financiar cuáles proyectos en el futuro? Todo habrá de consignarse en el "Artículo 6", en el que aún faltan definiciones concretas.

Sin acuerdo peligran proyectos

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Si esto no se aclara en Glasgow, habrá problemas, según el gerente de "Atmosfair", Dietrich Brockhagen. "Construimos a diario nuevas plantas para la producción de energías renovables. Para eso, necesitamos dinero y lo recibimos de nuestros clientes, mediante la compensación voluntaria de emisiones de CO2", dice a DW, subrayando que por eso necesitan que la COP26 arroje resultados en cuanto al Artículo 6.

"De lo contrario, tendremos que suspender estos proyectos de cooperación", lamenta. Dicho en otros términos, desde esta perspectiva, el proyecto de Ruanda debería ser contabilizado en Alemania, y no contar a favor de las metas climáticas ruandesas. Si no, una misma medida de protección del clima se contaría por partida doble.

Y este es el meollo del asunto. Países como Brasil quieren contabilizar tales proyectos como logros propios. David Ryfisch, experto climatólogo del grupo ecologista alemán Germanwatch, demandó en conversación con DW, sobre todo, transparencia. Porque para los países es demasiado tentadora la posibilidad de reducir su propia deuda ambiental mediante complicados cálculos y trucos.

"En Germanwatch nos preocupa que la integridad del Acuerdo de París pueda perjudicarse si las disposiciones no son formuladas correctamente”, dice.

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La "hipocresía" de las compensaciones

Lisa Göldner, experta de Greenpeace Alemania, sostiene que es necesaria la cooperación internacional para alcanzar las metas. "Los países ricos deben respaldar con financiamiento a los más pobres. Y se requiere un intercambio de tecnología y conocimientos. Solo así se logrará dejar atrás el carbón, el petróleo y el gas, y reestructurar la economía con la rapidez necesaria. Pero, lo que no necesitamos es un mercado internacional de carbono", afirma.

Las reglas del "Artículo 6" se concibieron para respaldar a los países pobres con dinero adicional, y no para compensar los objetivos climáticos que cada país debe cumplir. "Las compensaciones no significan otra cosa que (un sistema en el) que los grandes contaminadores pagan para que otros reduzcan sus emisiones de carbono, mientras ellos mismos siguen lanzando carbono a la atmósfera", dice Lisa Göldner. Y puntualiza que "la compensación es una hipocresía. Las compensaciones son trucos de contabilidad, con los que los grandes contaminadores quieren eludir su responsabilidad."

(ers/rml)



Jens Thurau

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