Tras el asesinato de Peter de Vries: los Países Bajos y el crimen organizado

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Tras el asesinato de Peter de Vries: los Países Bajos y el crimen organizado
La Policía holandesa vigila una audiencia contra la mafia en el caso "Marengo". Patrick van Katwijk/Dutch Photo Press/picture alliance
La muerte violenta del periodista Peter de Vries evidencia la penetración del crimen organizado en los Países Bajos. El gobierno está haciendo muy poco, especialmente contra el narcotráfico, critican observadores.

"Le debemos justicia. Haremos todo lo posible para luchar contra el crimen lo mejor que podamos. Este cobarde acto no debe quedar impune", dijo el primer ministro holandés, Mark Rutte, tras el asesinato de Peter de Vries. Pero ¿no es ya demasiado tarde para detener el avance del narcotráfico en los Países Bajos? ¿Está el crimen organizado, especialmente el tráfico internacional de drogas, tan arraigado en los Países Bajos que los políticos parecen impotentes ante el mal?

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Gerrit van de Kamp, presidente del sindicato de la Policía, ya se había preguntado antes de la muerte de Peter de Vries cuándo "los políticos de los Países Bajos se darán cuenta de que la delincuencia se les ha escapado completamente de las manos". Van de Kamp considera que la delincuencia "es un monstruo difícilmente controlable".

Mientras la mafia gana más poder, el Estado ofrece menos seguridad

"Esta gente tiene mucho poder, mucho dinero. ¿Qué podemos hacer como sociedad al respecto? Mientras los Países Bajos se han enriquecido mucho en los últimos años, cada vez gastamos menos en nuestra seguridad", critica Gerrit van de Kamp. El presupuesto para la lucha contra la delincuencia se ha reducido del 1,8% de la renta nacional al 1,3% en los últimos años, agrega. "Es hora de que La Haya entienda que esto no puede continuar, ya su inacción raya con la negligencia".

Los principales periódicos de los Países Bajos también son muy críticos. "Este acto cobarde es un nuevo ataque contra el Estado de derecho", escribió "De Telegraaf". Anteriormente, el abogado del principal testigo de la acusación en un importante juicio por drogas ya había sido asesinado y los jueces, fiscales, abogados defensores y periodistas solo recibieron una protección policial limitada.

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"La policía y los políticos saben desde hace tiempo que la delincuencia relacionada con las drogas en Ámsterdam ha crecido hasta tal punto que está destruyendo la sociedad". Se necesitan soluciones poco ortodoxas para destruir la energía criminal de raíz. El periódico "De Volkskrant" también se queja de que el gobierno no es lo suficientemente duro. Debería fijarse en Italia, donde se han hecho grandes progresos en la lucha contra la delincuencia organizada. "Holanda no es un estado mafioso, pero sí un narcoestado en el que los delincuentes de la droga han acumulado demasiado poder", dice el prestigioso diario.

Un ejemplo de los éxitos de Italia es la investigación de la "Kompania Bello", una gran banda de narcotraficantes albaneses en los Países Bajos, implicados en el transporte y posterior distribución de drogas en toda Europa, que entraban de contrabando a través de los puertos de Rotterdam y Amberes (Bélgica). Los jefes albaneses ejercían un estricto control sobre su cómplices en los Países Bajos y les imponían una lealtad y un silencio absolutos en caso de detención.

Europol, la agencia policial europea, afirma en su último informe que Europa está al borde del abismo, por un "flujo de cocaína sin precedentes". Según la jefa de Europol, Catherine de Bolle, el impacto en la vida de los ciudadanos, en la economía y en el Estado de derecho es demasiado grande". La cocaína es extremadamente pura y hay más que nunca, concluye el informe.
Cámara de tortura en plenos Países Bajos

Las enormes cantidades de droga introducidas en la UE desde América Latina proporcionaban a los carteles miles de millones de beneficios. Solo en febrero se incautaron 23 toneladas de cocaína en redadas en Rotterdam, Amberes y Hamburgo.

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El tráfico de cocaína "mantiene empresas criminales que utilizan sus enormes recursos para infiltrar y socavar las instituciones económicas y públicas de la UE", continúa el informe de Europol. Los Países Bajos deben entender que este es un ataque a sus instituciones. Rotterdam y Amberes, puertos controlados por bandas holandesas, son los mayores centros de transbordo de drogas de Europa. El narcotráfico también ha provocado a un aumento de la violencia, dice Catherine de Bolle, ya que los delincuentes no tienen ningún reparo en "utilizar armas de fuego, granadas de mano o la tortura". El año pasado se encontró una auténtica cámara de tortura en unos contenedores de transporte reconvertidos en la provincia de Brabante.

¿Qué tendrían que hacer las autoridades?

La criminóloga Lieselot Bisschop ha estudiado las estructuras del tráfico de drogas, especialmente en Rotterdam. Los Países Bajos son conocidos por sus buenos sistemas logísticos: "Hay buenas rutas de transporte a través de los puertos, carreteras, ferrocarriles y canales. Esto hace que el país sea interesante para el narcotráfico porque es fácil utilizar todo eso". Hay un gran aeropuerto y un acceso ideal al resto de Europa.

Bisschop cree que las autoridades deben investigar mucho más sobre los negocios de los que abusan las bandas, cómo reclutan los traficantes a sus cómplices y qué puntos débiles de la ley aprovechan. El segundo aspecto, según la criminóloga, es impedir sus operaciones: "Tenemos que dificultar (a los traficantes) la comisión de estos delitos. Pero para ello se necesita conocer a los participantes en la cadena de suministro (...) y eso es, por supuesto, una tarea enorme".

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Tras el ataque a Peter de Vries, el ministro de Justicia, Ferdinand Grapperhaus, habló de un "monstruo de muchas cabezas que se vuelve cada vez más violento y sin escrúpulos". Recientemente, la policía neerlandesa ha llevado a cabo un número récord de redadas contra laboratorios de metadona, así como contra suministros de cocaína y heroína. Sin embargo, parece faltar una estrategia nacional concertada. En cualquier caso, es probable que la muerte del periodista de Vries aumente la presión sobre el gobierno de La Haya para que Holanda, el país de la tolerancia en Europa, endurezca la lucha contra la delincuencia generada por el narcotráfico.

(jov/er)

Barbara Wesel

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