La odisea de una isla que quiere ser un nuevo país y es más chica que las Malvinas

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La odisea de una isla que quiere ser un nuevo país y es más chica que las Malvinas
© AFP 2019 / NESS KERTON
Una isla de menos de 10.000 km² podría convertirse en el país más joven del mundo. La mayoría de los habitantes de Bougainville acaba de votar a favor de independizarse de Papúa Nueva Guinea y dejar de ser una región autónoma. Ahora deberán esperar la decisión del Parlamento papú. ¿A qué obstáculos se enfrentan?

Los resultados del referéndum indican que los habitantes de la pequeña isla paradisíaca del Pacífico quieren crear un nuevo país: el 98% de los electores (casi 180.000 personas) votaron a favor de su independencia, informó el presidente de la Comisión de referendos de Bougainville, Bertie Ahern.



Después de sortear una larga guerra, en 2001, Bougainville se conviritió en una región autónoma de Papúa Nueva Guinea. La guerra civil estalló en Bougainville en 1988 "debido al impacto social y ambiental generado por la mina de Panguna, operada en la isla por una compañía australiana. Hubo malestar ya que el manejo de la mina no beneficiaba a la población local", se relata en Global Voices.

El Gobierno del territorio continental de Papúa Nueva Guinea desplegó tropas, lo que resultó en un conflicto armado. La crisis perduró por años y cobró miles de vidas hasta que se firmó un tratado de paz en 2001, que derivó en la creación del Gobierno Autónomo de Bougainville.

La consulta del referéndum por la independencia comenzó el 23 de noviembre y terminó el 7 de diciembre, fue el resultado de años de negociaciones (y de la sangrienta revuelta secesionista), según Public Radio International (PRI). Solo 3.043 personas se pronunciaron a favor de adquirir una mayor autonomía.

Los habitantes de la isla recibieron los resultados con aplausos, cánticos y lágrimas de alegría, publicó AFP. "Es el momento que esperábamos", decía Alexia Baria, una enfermera, llorando de emoción.



"Al menos ahora nos sentimos libres de espíritu", comentó el presidente de la región de Bougainville, John Momis.

Sin embargo, los habitantes de la isla deberán sortear algunos obstáculos para lograr su tan querida independencia.

Bougainville: los pasos para su independencia

El resultado del referéndum deberá ser ratificado por el Parlamento de Papúa Nueva Guinea, y algunos de sus diputados se oponen firmemente a esta independencia por temor a que se produzca un efecto de contagio en un país muy fragmentado, con una fuerte diversidad étnica.
"Port Moresby (capital de Papúa Nueva Guinea) deberá digerir esto y prepararse para elaborar un calendario de la independencia rápidamente", dijo a AFP Shane McLeod, investigador del Instituto Lowy de Sídney.



"Este resultado solo tiene una forma de interpretarse", agregó McLeod.

Puka Temu, ministro encargado de Bougainville en Port Moresby, calificó el resultado de "creíble", pero pidió a los electores que "dejen tiempo al resto de Papúa Nueva Guinea para digerirlo".

Para transformar la pequeña isla en un Estado, deberán encarar las dificultades financieras y administrativas; la isla es uno de los territorios más pobres del hemisferio sur, aunque tiene una grandísima riqueza mineral, sobre todo cobre.

El expresentador de radio Peter Sohia comentó a AFP que "Tal vez no tengamos los mejores hospitales, escuelas o rutas, pero nuestro ánimo es fuerte y eso nos llevará hasta donde queremos llegar".



Pero quizá los isleños deban enfrentar más obstáculos. Si los habitantes de Bougainville superan las dificultades con Papúa Nueva Guinea, logran su independencia y crean un Estado, también deberán ponerse en marcha para obtener legitimidad internacional.

Aunque no está claramente estipulado, ante los ojos del mundo un territorio pasa a ser un Estado soberano cuando su independencia es reconocida por Naciones Unidas. Según se explica en The Conversation, el proceso para convertirse en un Estado soberano no está claro ni es sencillo.

"En muchos sentidos, está determinado por el poder y el clima político internacional del momento", se asegura. "Existe un número sorprendente de entidades como Estados no reconocidos, muchas de ellas desde hace décadas, sin reconocimiento de soberanía", agregan.

El reconocimiento es fundamentalmente una decisión política y, por lo tanto, estos territorios intentan convencer a la opinión pública internacional, y a sus líderes, de que se lo merecen, y que el reconocimiento serviría a intereses estratégicos. En ese sentido, Bougainville podría quedar en el centro de una lucha de influencias entre potencias regionales del Pacífico como China y Australia.



AGENCIA SPUTNIK