Confirman que más de la mitad de los tigres rescatados de un templo budista tailandés han muerto

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Confirman que más de la mitad de los tigres rescatados de un templo budista tailandés han muerto
Los felinos fueron confiscados en 2016 de la atracción turística Templo del Tigre. Desde entonces los animales habían dado signos de que su sistema inmune se había debilitado.

Más de la mitad de los 147 tigres que fueron incautados hace tres años del infame Templo del Tigre de Tailandia han muerto en cautiverio por una enfermedad viral, informan los medios locales citando a las autoridades.



Desde que en junio de 2016 los grandes felinos fueron rescatados y enviados a dos santuarios administrados por el Estado tras acusaciones de tráfico ilegal de animales, se había notado que su sistema inmunológico se había debilitado y que los animales eran particularmente susceptibles al virus del moquillo canino.

"Cuando acogimos a los tigres, notamos que no tenían un sistema inmune debido a la endogamia [el cruce entre los miembros de una misma familia]", aseguró el subdirector general del Departamento de Parques Nacionales, Vida Silvestre y Conservación de Plantas de Tailandia, Prakit Vongsrivattanakul, para el canal de televisión estatal MCOT.

El funcionario no mencionó la cifra exacta de tigres muertos, sin embargo una fuente cercana a la división precisó para la emisora ​​estatal Thai PBS que el número de animales fallecidos era de 86, la mayoría de la subespecie siberiana, y que los decesos se deben a la parálisis de laringe.

Se indicó que las muertes no sucedieron repentinamente ni en un mismo periodo de tiempo, pero las condiciones de los animales se debilitaron por el estrés. Señala que, incluso si reciben los cuidados adecuados y una buena alimentación, los tigres que viven en cautiverio pierden progresivamente sus instintos salvajes, lo cual les provoca estrés.



Lucrativo negocio

El templo budista, situado al oeste de Bangkok, se había convertido en un prolífico negocio turístico que, además de cobrar una entrada de casi 20 dólares a los visitantes, también hacía pagar por posar junto a los felinos o alimentar a sus cachorros con biberones, lo que le proporcionaba unos ingresos de alrededor de 3 millones de dólares anuales.

La confiscación de los felinos se produjo después de que se encontraran al menos 40 cadáveres de cachorros de tigre en un congelador y algunos preservados en botes de formol, además de otras partes de estos animales en una especie de laboratorio en el templo.