Ocho años tras el inicio del conflicto, Siria espera la vuelta de refugiados

  • EFE -
Ocho años tras el inicio del conflicto, Siria espera la vuelta de refugiados
El Cairo - Ocho años tras el comienzo de la revolución siria, que degeneró en un cruento conflicto armado, la cifra de desplazados en el interior de Siria asciende a más de 6 millones de personas y más de 5 millones han tenido que abandonarlo, y pocos han podido regresar después de que la violencia haya remitido en varias zonas.

Según la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), en los pasados ocho años 6,6 millones de sirios han tenido que abandonar sus hogares por los combates entre las fuerzas gubernamentales y los grupos opositores, y se reubicaron en otras regiones del país.

Marriott ES

En 2018, casi un millón y medio de personas pudo regresar a sus localidades de origen, según ACNUR, aunque en muchos casos estas no han sido reconstruidas y las condiciones de vida siguen siendo muy precarias.

Por ejemplo, uno de cada tres centros educativos ha sido dañado o destruido por el conflicto y 11,3 millones de personas no reciben asistencia sanitaria adecuada ni otros servicios básicos, según un informe de ACNUR de finales de 2018.

En cuanto a los sirios que han tenido que huir del país por la violencia y la persecución política, la mayor parte, más de tres millones y medio, se encuentran en Turquía; 950.000 en el vecino Líbano, y unos 660.000 en Jordania.

Más de 56.000 de ellos han regresado voluntariamente a Siria en 2018, de acuerdo con los datos recogidos por ACNUR, lo cual pone en evidencia que sólo una pequeña parte se atreve a volver, por temor a nuevos brotes de violencia, posibles represalias o la probabilidad de que sus hogares, negocios y otras pertenencias estén destruidas o hayan pasado a otras manos.



El alto comisionado de la ONU para los Refugiados, Filippo Grandi, dijo recientemente en Beirut que "regresar es una decisión de las personas" y no de los Gobiernos que están alentando su vuelta, tanto desde los países de acogida como desde Damasco, que ha invitado a sus ciudadanos a regresar ahora que muchas zonas han vuelto a estar bajo el control del presidente sirio, Bachar al Asad.

Sin embargo, una ley aprobada el año pasado por el Gobierno sirio permite a las autoridades expropiar cualquier vivienda para realizar proyectos de reconstrucción, en el caso de que el dueño no muestre documentos que acrediten la propiedad, lo cual es frecuente entre los que huyeron y que ahora temen no poder recuperar sus viviendas.

A esos temores, se suman los de tipo político, ya que muchos opositores, desertores o jóvenes que huyeron para no luchar en las filas del Ejército ahora no quieren acabar en la cárcel o forzados a servir en las fuerzas de Al Asad.

Desde el Líbano, donde se encuentra el mayor número de refugiados en comparación con su limitada población, las autoridades han dado comienzo a un proceso de retorno oficial coordinado con el Gobierno sirio y supervisado por la agencia de Seguridad Nacional libanesa.



La portavoz de ACNUR en el Líbano, Lisa Abu Jaled, dijo a Efe que poco más de 12.000 refugiados sirios han regresado a su país entre enero de 2018 y enero de 2019, según los datos facilitados por la Seguridad Nacional.

Esos lo hicieron en el marco de la campaña emprendida por las autoridades, que transportan a los refugiados en autobuses, mientras que unos 6.600 lo hicieron por iniciativa propia a través de la frontera terrestre.

Mientras, desde Jordania, 13.000 refugiados han vuelto a Siria desde la reapertura de la frontera entre los dos países en octubre de 2018, tal y como anunció la semana pasada el ministro de Exteriores del reino, Ayman Safadi.

Pero la guerra no ha terminado y hay algunas áreas del país que aún son blanco de bombardeos y ataques del Ejército sirio, que en las últimas semanas ha tenido como objetivo la provincia de Idlib, controlada en gran parte por facciones armadas insurgentes.



Idlib es considerado el último bastión rebelde de Siria y allí residen unos tres millones de personas, muchas de ellas procedentes de otras zonas que estaban anteriormente bajo el control de los opositores, por lo que una ofensiva causaría nuevos desplazamientos y más destrucción. EFE

Síguenos en Facebook