Auge verde en Alemania: jóvenes por el futuro del planeta

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Auge verde en Alemania: jóvenes por el futuro del planeta
DW/J. Cwienk
La preocupación por el futuro del clima empuja a los jóvenes alemanes a las calles. En 50 ciudades del país, los escolares hacen huelga los viernes para exigir acción contra el cambio climático.

Fría mañana de enero ante la estación central de trenes de Colonia. Entre las personas que salen del edificio, hay muchos jóvenes. La mayoría vienen acompañados de amigos, otros esperan reunirse con ellos en la plaza de la estación. Muchos llevan letreros de cartón pintados, en los que pueden leerse consignas como: "Estamos aquí para gritar que nos roban el futuro”.



"Mostrar que tenemos una opinión"

Al igual que en muchas otras grandes ciudades, los escolares protestan para lograr una mayor protección del clima. Hacen huelga en lugar de ir a clase. Estimulados por el ejemplo de la escolar sueca Greta Thunberg, que no acude a la escuela los viernes, sino que protesta ante el Parlamento en Estocolmo contra el cambo climático, en Alemania los jóvenes responden a la llamada del movimiento "Fridays for Future". El mensaje de los jóvenes a sus mayores es: "Ustedes juegan con nuestro futuro, porque no hacen lo suficiente por el medioambiente”.

Lena y Leonie tienen 15 años. Las dos vienen de los alrededores de Colonia y ninguna de ellas es la clásica activista por el clima. Al contrario, ambas aseguran que esta es su primera manifestación. "Pero el tema es importante y le afecta a todo el mundo, aunque no todos estemos muy bien informados”. Benjamin, de 17 años, ha venido para "dar una señal” y Hanna, de 16, quiere mostrar que los jóvenes "tenemos una opinión”.

Condiciones de vida amenazadas



Lo cierto es que los adolescentes alemanes están más comprometidos que nunca. "El tema que más les interesa y les lleva a actuar es, desde hace tiempo, la protección del clima”, dice el investigador Klaus Hurrelmann, de la Hertie School of Governance, que desde hace años se ocupa de las posiciones y tendencias de los jóvenes de Alemania. "El interés de la joven generación abarca todo el área que tiene que ver con el medioambiente”, prosigue Hurrelmann. Eso implica la contaminación de los océanos por el plástico, la muerte de insectos como consecuencia de la agricultura industrial o el calentamiento del clima: "Los jóvenes sienten de forma intuitiva que ahí residen las condiciones básicas de nuestra existencia y no quieren que se vean amenazadas”.

La conciencia medioambiental de Alemania

Hurrelmann considera que se ha producido un cambio de tendencia: "Los veinteañeros de hoy tienen más interés en política que quienes superan esa edad”, advierte. "Y, de hecho, creemos que nuestras próximas encuestas reflejarán que ese interés va en aumento”. Las cifras de las asociaciones medioambientales reflejan la creciente concienciación de los jóvenes. Hanna, de 16 años, relata que ella ingresó en la organización medioambiental WWF cuando solo contaba 12 años. "No puedo hablar con despreocupación del futuro”, dice Hanna. "La sequía extrema en verano y los períodos de calor en todo el mundo son tan solo un preludio de lo que está por venir. Y me da miedo”. Un reivindicación central de los jóvenes es el abandono del carbón. "Habría que haber actuado mucho antes, cuanto más tiempo pase es peor”, destaca Lena. "Y no tenemos mucho tiempo”. Leonie asiente.

En una protesta similar que se celebró el pasado viernes (18.01.2019) en Bonn, Rune, de 20 años, estudiante, exige más acción: "La política no hace nada contra el cambio climático. Pero es necesario actuar. Creo que los políticos se concentran más en el crecimiento económico y en el dinero que en la sostenibilidad para futuras generaciones”. ¿Quién ha fracasado? ¿La política, los padres, los abuelos? ¿Y quién debe negociar? La respuesta a estas preguntas es similar tanto en la protesta de Colonia como en la de Bonn: "Todos”. "Por supuesto que hay personas que pueden hacer más que otras y que, de hecho, para eso fueron votadas. También la economía podría hacer algo”, dice Hannah en Colonia. "Pero una sola persona no puede hacer nada, es la masa la que puede actuar”, dice Lara.



La mayoría de los jóvenes presentes en las protestas no están enfadados con sus progenitores, aunque sí hablan de temas medioambientales en casa, donde suelen encontrar comprensión. Por ejemplo, papás que ahora comen menos carne y que dejan más a menudo el auto aparcado. ¿Una generación con mala conciencia que se deja arrastrar por las ideas de sus hijos? Así parece. Y así piensa Andrew Murphy, que acude a la protesta de Bonn con tres de sus cuatro hijos.

El difícil día a día

Pero, ¿son los jóvenes realmente mejor que sus mayores en cuanto a la protección del clima? "Sí y no”, dice el investigador Klaus Hurrelmann. "Es cierto que están muy preocupados por la protección del medioambiente, pero a les resulta complicado ser consecuentes en su día a día con este tema”, asegura. "Les gusta que los conduzcan en auto hasta la escuela en lugar de tomar la bicicleta y tampoco les es fácil prescindir de los envoltorios plásticos”.

Pero también es verdad que los jóvenes estarían a favor de que la política pusiera reglas que los ayudara a lograr sus objetivos climáticos cotidianos. "Su disposición a respetar o a que se introduzcan decisiones políticas con el objetivo de proteger el clima es mucho mayor que la de las viejas generaciones”. Así pues, están reclamando prohibiciones. Jana, de 16 años, cree que todos podemos lograr cambios: "Utilizar el transporte público en lugar de autos, no comprar moda barata y comer menos carne”, enumera. "Sobre todo es importante contar a los demás, como lo hacemos aquí en la huelga de los viernes, que es importante hacer algo. Solo cuando muchos se involucren, puede haber verdaderos cambios”.



(ms/eal)

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