Piñera retoca su gabinete con salida de polémico ministro de Educación

  • EFE -
Piñera retoca su gabinete con salida de polémico ministro de Educación
Santiago de Chile - Cinco meses después de iniciar su segundo mandato, el presidente de Chile, Sebastián Piñera, realizó este jueves el primer ajuste en su gabinete, una reforma acotada y de poco calado marcada por la salida del ministro de Educación, Gerardo Varela, protagonista de varias polémicas.

El cambio de ministros, el segundo más prematuro desde 1990, no estaba en los planes del mandatario chileno, que se vio obligado a dar un golpe de timón ante las salidas de tono de algunos de sus ministros, especialmente del ya extitular de Educación.



Piñera anunció ayer la destitución de Varela y de Alejandra Pérez en el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.

Marcela Cubillos, que era ministra de Medio Ambiente, asumió la cartera de Educación, y el escritor y hasta ahora asesor del Ejecutivo, Mauricio Rojas, lo hizo en Cultura.

Para el académico Raúl Elgueta, doctor en Ciencia Política y sociólogo, los cambios tienen una doble finalidad.

"Por un lado fortalecer el liderazgo del presidente y por otro cambiar el ciclo en Educación con todas las movilizaciones feministas que hubo", explicó a Efe.



También coincide con un descenso del apoyo a Piñera en las encuestas, por lo que el mandatario busca un cambio de rumbo pero con moderación, pues no ha alterado el equipo económico ni el comité político, añade el académico de la Universidad de Santiago.

La salida de Varela de la cartera de Educación fue el principal hito del primer ajuste ministerial del presidente y lo precipitaron las estridentes declaraciones públicas del ahora exministro, un abogado que forma parte del círculo de amigos personales de Piñera.

En abril pasado, en medio del debate sobre la instalación de máquinas dispensadoras de preservativos en las escuelas, Varela dijo que él compraba los condones a sus hijos y afirmó que eran unos "campeones" porque necesitaban "más de tres".

Unas semanas después, presentó a una asesora en materia de acoso sexual en centros de educación superior como alguien que había experimentado "esas pequeñas humillaciones" que el Gobierno quiere erradicar, lo que fue interpretado como una forma de minimizar el problema.



Su frase más cuestionada, sin embargo, llegó el pasado 21 de julio cuando instó a los colegios públicos chilenos a organizar bingos para recaudar fondos y mejorar la infraestructura.

"Todos los días recibo reclamos de gente que quiere que el Ministerio le arregle el techo de un colegio que tiene gotera, o una sala de clases que tiene el piso malo. Y yo me pregunto, ¿y por qué no hacen un bingo? ¿Por qué desde Santiago tengo que ir a arreglar el techo de un gimnasio?", dijo entonces Varela.

Las críticas generalizadas a sus declaraciones acabaron por convencer a Piñera de destituirlo como ministro de Educación, un cargo que desde hace algunos años, con el fortalecimiento del movimiento estudiantil, se ha convertido en una trituradora de políticos.

El analista político Max Colodro considera que la realización del cambio de gabinete buscaba también restar visibilidad al nombramiento de la expresidenta Michelle Bachelet como nueva responsable para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas (ONU).



"La Moneda logró ayer desprenderse del ministro que más ruido comunicacional generó en estos primeros cinco meses de mandato, reinstalando al Gobierno como prioridad noticiosa en un momento en el que la atención se concentraba en la proyección internacional de la exmandataria", señala Colodro en una columna en el diario La Tercera.

Raúl Elgueta, de la Universidad de Santiago, agregó que normalmente los cambios de gabinete de calado se realizan a fines de año para dar un perfil más político a los primeros Gobiernos que los presidentes forman después de las elecciones, por lo que es previsible que Piñera acometa una reforma más profunda en los próximos meses.

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