Washington - Las detenciones de inmigrantes indocumentados en la frontera con México han regresado a su ritmo habitual después de la caída en picado que hubo en febrero de 2017, el primer mes entero en el poder del presidente de EE.UU., Donald Trump.

En comparación con ese primer mes completo del mandatario en la Casa Blanca, las autoridades fronterizas arrestaron en febrero de este año a un 42 % más de inmigrantes que trataron de cruzar la linde de manera ilegal, según los datos difundidos hoy por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, en sus siglas en inglés).



El total de detenciones que se practicaron entre el 1 y el 28 de febrero de este año fue de 26.666, una cifra sustancialmente superior a la registrada en febrero de 2017, cuando fueron aprehendidas 18.762 personas tratando de cruzar el límite hacia EE.UU.

El número de detenciones durante ese primer mes de Trump supuso un descenso del 40 % con respecto al mes anterior y del 26 % con febrero de 2016.

Los expertos atribuyeron en ese momento el declive en los arrestos al miedo que los inmigrantes centroamericanos desarrollaron a ingresar al país por la retórica antinmigrante de Trump durante su campaña electoral.

Sin embargo, un año después de la llegada del magnate neoyorquino al Despacho Oval, el flujo de inmigrantes sin documentación a lo largo de la frontera sur parece haberse establecido en niveles similares a los de años anteriores.



Por otro lado, de las 26.666 detenciones durante febrero de este año, 3.148 correspondieron a menores de edad no acompañados, 5.655 a unidades familiares y el resto -17.863- fueron adultos solos.

Más de la mitad de los niños que han sido detenidos desde el 1 de octubre hasta el 28 de febrero son de origen guatemalteco, seguidos de los menores mexicanos, hondureños y salvadoreños.

Con respecto al mes anterior, el número de detenciones creció en febrero un 2,4 %.

En un comunicado, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) consideró esta ligera subida "dentro de la normalidad", ya que históricamente la tendencia de detenciones entre enero y febrero es de un aumento de hasta el 20 %, a excepción del año pasado.



Además de los arrestos, la Patrulla Fronteriza denegó el ingreso al país en febrero a 10.029 personas (629 menores no acompañados, 3.961 unidades familiares y 5.439 adultos solos) en los puertos de entrada de la frontera sur con México.

A pesar de que el número de aprehensiones en esa zona ha regresado a los niveles habituales, Trump ha insistido en aumentar los fondos para las agencias migratorias "por el bien de la Seguridad Nacional".

La Casa Blanca entregó en febrero una propuesta presupuestaria al Congreso en la que reclama 47.500 millones de dólares para el DHS, lo que representa un incremento del 7,8 % respecto al presupuesto solicitado para el año fiscal 2018, que concluye el próximo 30 de septiembre.

De esa cantidad, 23.100 millones irían destinados a la construcción del muro y a las autoridades fronterizas, incluyendo más de 14.000 millones para CBP y 8.300 millones para el Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE), entre otras agencias.



Trump se comprometió a contratar a 5.000 nuevos agentes de la Patrulla Fronteriza, a construir un muro en varios tramos a lo largo del límite fronterizo y a terminar con la política de liberar a los indocumentados tras su detención.

Esta petición ha sido duramente criticada por las organizaciones que abogan por los derechos de los inmigrantes, que han solicitado al Congreso que no apruebe este plan de Trump.

"El Congreso tiene que dejar de financiar el plan de deportación masiva de Trump; debe parar de dar miles de millones para contratar a más agentes migratorios y construir más campos de detención", dijo Cristina Jiménez, directora de United We Dream, en un comunicado enviado a Efe.

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