Asunción - El norte de Paraguay se ha convertido desde hace unos años en un lugar peligroso para los menonitas, que repetidas veces han sido víctimas de secuestro por la guerrilla Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), una amenaza que perdura pese a la liberación esta semana de los dos últimos colonos en cautiverio.

En el cruce de límites departamentales entre el sur de Concepción, el norte de San Pedro y el suroeste de Amambay se encuentra la denominada por la autoridades "zona de influencia del EPP", pero también es el lugar donde desde hace más de 30 años viven los menonitas que llegaron al país procedentes de México.



Solamente entre las colonias de Manitoba, Río Verde y Santa Rosa, viven más de 5.000 menonitas que desde que las primeras 20 familias se instalaron en la zona, nunca habían tenido que enfrentarse a una situación similar.

Ahora, la guerrilla amenaza el trabajo de los cultivos y tareas ganaderas de esas comunidades de origen alemán que forman parte de la ola migratoria menonita a América Latina que comenzó en las primeras décadas del siglo XX huyendo de la Unión Soviética.

Históricamente, los colonos han vivido "tranquilos y en paz" en la zona norte de Paraguay, según explicó a Efe el portavoz menonita Cornelio Penner, pero desde 2015 la guerrilla enfocó su mirilla hacia ellos.

La liberación a comienzos de este mes de los últimos dos menonitas secuestrados, Bernard Blatz, de 22 años, y Franz Hiebert, de 32, tras más de cinco meses de cautiverio, ha llevado de nuevo una paz momentánea a las colonias de San Pedro.



No obstante, Penner dijo que las familias menonitas siguen todavía con miedo de poder convertirse en nuevas víctimas de esta guerrilla marxista con tendencia ambientalista que fue constituida en 2008.

Desde 2015, cuatro menonitas han sido víctimas de secuestro prolongado por parte del EPP, comenzando con Abraham Fehr, quien fue llevado a la fuerza el 8 de agosto de 2015 cerca de la colonia de Manitoba y cuyos restos óseos fueron encontrados en una fosa cercana a ese lugar el pasado 11 de enero.

Al secuestro de Fehr, quien según la autopsia murió por causas naturales días después de su desaparición, le siguió el de Franz Wiebe, de 18 años, en julio de 2016, el primer menonita liberado, el 25 de febrero de 2017, tras una entrega de víveres a comunidades de escasos recursos de Paraguay como exigencia de la guerrilla.

Dos meses después, Blatz y Hiebert fueron secuestrados en acciones separadas y en un lapso de dos semanas, mientras trabajaban en las estancias o se desplazaban entre ellas.



La prensa local habla de un pago previo de 1,25 millones de dólares por la liberación de ambos, aunque los menonitas ni confirman ni desmienten.

Lo que sí mantienen es las medidas de seguridad iniciadas a la par que la actividad guerrillera, evitando la noche y las zonas boscosas en los límites de las estancias.

Pese a esa incertidumbre, Penner indicó que nunca han pensado en armarse para defenderse, ya que la seguridad "es una cuestión del Gobierno", que desde 2013 ha desplegado en el lugar un cuerpo mixto de policías y militares denominado Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) destinado a luchar contra el EPP.

"Siempre estuvimos trabajando, con fe en Dios. Nunca hemos usado armas. Nunca las usamos ni las vamos a usar. Eso (la seguridad en la zona) lo dejamos en manos del Gobierno. Nosotros lo que queremos es vivir en paz sin molestar a nadie", indicó el portavoz menonita.



Penner destacó que el futuro no pasa realmente por dejar el país. De hecho, eligieron Paraguay hace décadas por su buena tierra y clima para la agricultura y, tras años invirtiendo en infraestructura y producción, no pueden "abandonarlo sin más".

Para él, el EPP fue "una cosa que explotó rápido (repentino)" y que esperan que pase a ser un mal recuerdo de la misma manera porque ellos quieren "continuar en Paraguay".

El EPP también tiene en su poder, desde 2014, al suboficial de la Policía Edelio Morínigo, por cuya libertad se ofreció un canje de prisioneros de la guerrilla que el Gobierno no aceptó.

Otro secuestrado es el ganadero Félix Urbieta, se cree que por parte un grupo escindido del EPP.

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