Un defensor de los indígenas y los excluidos: Mauricio Bacardit SJ

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Un defensor de los indígenas y los excluidos: Mauricio Bacardit SJ
Foto: Fuente Directa.
Humilde, amable, sencillo, de mirada serena, reflexiva y al mismo tiempo alegre. Pese al cansancio de los años y el intenso trabajo, él se encontraba paciente, sonriente y dispuesto a escuchar a todos. Al mismo tiempo se podía distinguir cierta discreción como si no quisiese llamar la atención por encima de nadie, pese a ser el conocido referente. Ese era Mauricio Bacardit.

Esa escena grabada en el recuerdo fue en 2015, la última vez que vi al padre Mauricio Bacardit en su última misión: la Autonomía Indígena Guaraní Charagua Iyambae. Allí le encontró la muerte, junto a los indígenas a los que entregó su vida, allí en la Iglesia San Miguel Arcángel, junto a su pueblo, junto al que luchó por la justicia, razón por la que incluso fue amenazado y perseguido.



Lo conocí casi 15 años antes en la Pastoral Social Cáritas (PASOC) de Santa Cruz donde organizaba foros, seminarios y debates sobre derechos humanos y la realidad nacional. Esa fue la cuna de muchos activistas y periodistas, entre otros, que hoy siguen, en parte, el camino trazado por Bacardit.

"Agradecer a Dios que me ha llevado por este camino, un camino no para ganar dinero, sino para servir a la gente y sobre todo a la gente pobre. Con la gente pobre yo me he sentido realizado en estos 65 años en la Compañía", dijo al cumplir esa cantidad de tiempo como misionero. Toda una vida.

Sucede con Bacardit lo que sucede con muchas personalidades que dieron mucho por esta nación y su gente pero apenas aparecen en la memoria escrita boliviana: pese a haber sido un gestor y protagonista discreto pero fundamental de las luchas sociales, campesinas e indígenas, su nombre raras veces aparece en los libros de la historia “oficial” del país.

En un artículo titulado “Ninguneados por la historia oficial”, el periodista Edgar Ramos Andrade incluyó el nombre de Mauricio Bacardit en una lista de personajes que deben ser visibilizados por los libros de historia boliviana junto a mujeres, líderes indígenas, luchadores sociales y activistas.



Filósofo, teólogo, defensor, gestor, activista y divulgador de los derechos humanos: el padre Mauricio Bacardit fue uno de los emblemáticos sacerdotes jesuitas destacados por su compromiso con el pueblo boliviano. Incansable, descansó finalmente a causa de un paro cardíaco, en la que fue su “última misión”, donde acompañó, aunque con la salud y las fuerzas algo disminuidas, con convicción el proceso de consolidación del histórico autogobierno Guaraní Iyambae.

Mauricio Bacardit nació en la ciudad de Manresa, España, el 8 de septiembre de 1936. Muy joven, a los 18 años, inició su vida de compromiso y a los 19 años ya estaba en Bolivia, iniciando su labor en 1955, por eso quizá llegó a amar tanto este país y sus sectores desprotegidos, porque los conoció profundamente. "Espero dejar mis huesos aquí, por esta Bolivia que espera mejores días", manifestó. Hablaba quechua y guaraní entre otros idiomas.

Solo 14 meses después de ingresar en el servicio misionero, Bacardit vino a Bolivia donde se quedó casi toda su vida para ayudar a los más vulnerables y excluidos. Antes de ordenarse como sacerdote, Bacardit emprendió estudios superiores de Humanides y Filosofía en Quito; quizá allí empezó su acercamiento a los pueblos quechuas o quichuas como se les llama en Ecuador.

En Bolivia, uno de sus primeras labores fue la de profesor de secundaria en el Colegio Sagrado Corazón de la ciudad de Sucre a partir de 1962. Allí en Chuquisaca sirvió por más de 27 años ayudando a los campesinos pobres de los lugares apartados, conociendo sus necesidades y su realidad. En el ínterin se especializó en el método psicosocial para la educación de adultos del gran pedagogo brasileño Paulo Freire, creador de la Pedagogía del Oprimido. Así formó parte del Instituto de Promoción Campesina de ACLO, afiliada a ERBOL enriqueciendo la labor de esa institución con innovadores programas de alfabetización y educación popular.



Eran las décadas de las dictaduras y el no dudó en sumarse a la resistencia popular y las luchas por la democracia, siempre de manera discreta y con bajo perfil como a él le caracterizaba o quizá como le dictaba su conciencia cristiana.

Antes de dirigirse a Charagua, estuvo en las pastorales sociales de Santa Cruz y La Paz donde desarrolló similar labor con sectores sociales vulnerables.

Muy merecidamente, en 2016 recibió la máxima distinción que otorga el Estado Plurinacional de Bolivia, el Cóndor de los Andes en grado de Caballero, junto a otro grande, el también jesuita Xavier Albó.

La Orden de los Jesuitas al informar de su fallecimiento afirmó: “Fue considerado como “servidor de la gente” y su compromiso en la lucha por el reconocimiento de los derechos de los movimientos sociales más excluidos”. Destacó asimismo su labor en defensa de la democracia, de los derechos de los más pobres así de los indígenas y marginados.



“Se nos fue un amigo, un luchador por la justicia y por los más desfavorecidos... Mauricio Bacardit, S.J. Paz en tu tumba y hasta pronto, compañero!”, lamentó el comunicador especializado en radio y en historia de América Latina, José Ros Izquierdo, también exmisionero ignaciano.

La investigadora, ensayista y activista feminista, Patricia Flores, escribió: “Querido P. Mauricio Bacardit, tuve el honor de trabajar y aprender de él cuando era estudiante en los años 80, de extraordinaria sensibilidad, su apostolado fue inspirador, era la época de la Educación Popular y la opción por los pobres de la Iglesia Católica; siempre de una generosidad sin límites, cálido y de una sencillez maravillosa, ¡gracias por tanto!”.

"Cómo no recordar los diálogos en el patio de la iglesia La Merced o en la Pastoral Social, con su tono español "a la boliviana", sus bendiciones a las marchas indígenas que partieron desde Santa Cruz, vio nacer al Pacto de Unidad y contribuyó en ello; su labor en Charagua, su último destino: su avanzada edad no le impedía montar un jeep para adentrarse a las comunidades indígenas, sin importar los 36 grados y más, propios del lugar. En suma: tuvo una vida DEDICADA a los otros y otras, fue un verdadero hacedor, en la vida cotidiana, de las enseñanzas del Cristo de los pobres. ¡Una gran pérdida!", expresó la comunicadora Leila Cortez.

El periodista, activista, escritor y exdefensor del Pueblo en Santa Cruz, Hernán Cabrera, se despidió así del sencillo misionero: “Mi cardenal del pueblo voló al cielo. Así le decía al P. Mauricio Bacardit, con quien nos unió la lucha por los derechos de los pueblos indígenas y por los más necesitados. Acá en su última morada, su querida Charagua, donde me recibió con su sonrisa, un buen cafecito y full charla. Gracias Padre Mauricio por tu vida, por tus luchas, que la aplaudo de pie y de frente. Hasta siempre comandante”. (MJV)