Las mujeres argelinas toman el liderazgo de las protestas contra Buteflika

  • EFE -
Las mujeres argelinas toman el liderazgo de las protestas contra Buteflika
Argel - Envueltas en banderas argelinas, rosas y carteles reivindicativos, las mujeres argelinas tomaron hoy la cabeza de la marchas de protesta contra la reelección del enfermo presidente, Abdelaziz Buteflika que se repiten en todo el país desde el pasado 22 de diciembre

"Solo podremos tener los derechos que merecemos como mujeres si el régimen cambia. En Argelia las mujeres estamos discriminadas doblemente, por el gobierno y por la propia sociedad, que no nos deja progresar", explica a Efe Amira, una joven estudiante de ciencias en Argel.



Hija de un empresario acomodado, a sus 23 años tiene claro que el miedo solo es una barrera más que pretenden colocar el gobierno "solo formado por hombres" para someter a la población y aplacar las protestas, que considera justas.

"Yo solo he conocido un presidente en mi vida. Buteflika hizo muchas cosas buenas por este país, pero también otras menos buenas. Sobre todo quienes están a su lado, que han robado al pueblo argelino", agrega la joven, que prefirió no ser plenamente identificada por seguridad.

A escasos metros, en una plaza de la "Grand Post" abarrotada en un mediodía plomizo que amenaza lluvia, otra joven de su edad sostenía un rosa roja y un cartel en el que se podía leer "No al quinto mandato, feliz fiesta para todas las mujeres argelinas", al tiempo que elevaba el puño para exigir la marcha del mandatario.

Acompañada por una decena de mujeres más, algunas de ellas niñas y adolescentes acompañadas por sus madres y abuelas, exigían al régimen que dejara de mentir y aplicara el artículo 102 de la Constitución que permite incapacitar al jefe del Estado por motivos de salud.



Buteflika, de 82 años, fue trasladado el pasado 24 de febrero a Suiza, dos días después del inicio de las protestas, e ingresado en un hospital fuertemente custodiado sin que hasta la fecha se sepa cual es su verdadero estado de salud.

Diversos medios suizos han apuntado que el estado del mandatario es sumamente grave e incluso sugerido que su capacidad de recuperación es mínima.

"Es una cuestión de dignidad. Somos el hazmerreír del mundo, con un presidente que no sabemos donde está y como está. Nosotros amamos Argelia, este es nuestro país, y queremos lo mejor", afirmó Wahiba, una profesora de secundaria que prefirió igualmente no ser identificada.

Las mujeres argelinas apenas están presentes en la vida pública, alejadas de los centros de decisión política y empresarial, abocadas por la sociedad a formarse para poder encontrar un buen partido y ser madres y esposas ejemplares.



Aunque tienen derechos básicos reconocidos, la aplicación de ciertas leyes de inspiración islamista las dejan en desventaja frente a una sociedad en el que problemas como los abusos y la violencia de género son recurrentes.

Las manifestaciones arrancaron este viernes una hora antes de lo habitual, antes de la oración preceptiva de los viernes, y como en las dos semanas precedentes se extendieron por toda la capital, en particular el palacio presidencial de Muradia, la céntrica plaza del Primero de Mayo y la plaza de la Grand Post, epicentro de Argel.

En todos estos puntos, los manifestantes se toparon con un amplio dispositivo policial, formado por antidisturbios, blindados y helicópteros que vigilaban las marchas e impidieron que se acercaran a los edificios emblemáticos del poder, especialmente protegidos.

"Pensaban que íbamos a parar, pero este un deseo que está aquí dentro", explicó a Efe una de las jóvenes que marchaban por la calle Diduche Morad, una de las arterias comerciales principales de la capital.



"No nos sirve lo que han dicho (de organizar una segunda consulta para elegir a un sucesor después de las presidenciales de abril), queremos el cambio ya, debe irse", agregó la joven, que prefirió no ser identificada, mientras a su alrededor la multitud coreaba el ya tradicional "no al quinto mandato", "Buteflika vete ya".

Las protestas contra la decisión de Buteflika de presentarse a la reelección por quinta vez consecutiva arrancaron el viernes 22 de febrero en Argel con la mayor marcha que se recuerda en la capital en la última década, convocada a través de la redes sociales.

El martes siguiente, miles de estudiantes universitarios y de secundaria de todo el país salieron igualmente para exigir la retirada de la candidatura del anciano y enfermo mandatario, elegido hace ya dos décadas.

El viernes pasado, las protestas se multiplicaron y no solo desbordaron el centro de la capital, también otras ciudades del país como Orán, Bejaia, Annaba, Constantine o la remota Arar, el desierto sur del país.



Protestas que también se han repetido este viernes con gran intensidad.

En presidencia desde 1999, el mandatario, de 81 años, sufrió en 2013 un agudo "accidente cardiovascular" que ya le impidió hacer campaña para las presidenciales del año siguiente.

Desde entonces no habla en público, se mueve en una silla de ruedas empujada por su hermano Said y sus apariciones públicas son inusuales, reducidas a las imágenes grabadas por la cadena estatal con motivo del consejo de ministro o de visitas de altos dignatarios extranjeros.

Hace un lustro que no viaja al extranjero y en los dos últimos años ha cancelado en el último momento por "recaídas de salud" reuniones ya confirmadas con altos responsables como la canciller alemana, Angela Merkel, o el príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohamad bin Salmán.



A las protestas se han unido la organización de intelectuales "Mutawana" (ciudadanía) y el Movimiento Social por la Paz (MSP), principal grupo islamista autorizado en Argelia, que considera el quinto mandato lesivo para el país. EFE

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