Un productor español demanda a YouTube por reproducir 700 películas mexicanas sin permiso

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Un productor español demanda a YouTube por reproducir 700 películas mexicanas sin permiso
© Foto : Pixabay / Gerd Altmann
Dueño de los derechos de más de 3.000 películas mexicanas y siete plataformas para comercializarlas, Carlos Vasallo pleitea en Miami contra Google y YouTube por permitir la reproducción de copias pirateadas. Su objetivo es modificar la ley que regula los contenidos en las plataformas digitales para respetar los derechos de autor.

Todo comenzó hace seis años, cuando Carlos Vasallo, un empresario gallego de éxito en el sector audiovisual del continente americano, decidió contratar los servicios de un despacho de abogados neoyorquino al detectar que YouTube (ahora propiedad de Google) permitía a sus usuarios subir películas de su propiedad pirateadas y encima con publicidad.

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Es decir, la tecnológica obtenía beneficios sin abonar ningún dinero en concepto de derechos de autor. Fue cuando Vasallo, que preside la cadena América CV Network y posee en EEUU diversas plataformas audiovisuales como América Tevé de Miami, Cine Nostalgia y Cine Estelar, decidió en 2014 abrir un frente legal contra Google y YouTube. Tras seis años de infructuosa negociación para llegar a un acuerdo, sus abogados presentaron a principios de mayo una demanda civil en un tribunal federal de Miami a nombre de Athos Overseas Inc., el holding que agrupa las empresas de Vasallo.

Actualmente residente en EEUU, Vasallo se desempeñó exitosamente como productor cinematográfico en España y en México. Fue en este país donde creó una importante compañía de vídeo, dedicada a restaurar, digitalizar y convertir en HD (alta definición) las películas cuyos derechos adquirió. Lleva gastado mucho dinero en monitorizar las violaciones para notificarlas a YouTube, con la que no pudo llegar a un arreglo. No fue posible porque lo que le ofrecía la tecnológica estadounidense (acceso al sistema Content ID, una llave para retirar contenidos) era dejar atrás las violaciones a los derechos de autor acaecidas hasta el momento y partir de cero, obviando las alrededor de 300 millones de reproducciones ilegales que ya habían tenido lugar.

De haber accedido a las pretensiones de YouTube, las ganancias obtenidas por las nuevas visualizaciones, explicó a Efe, se habrían compartido en unas condiciones "no satisfactorias". A su juicio, las otras plataformas a las que provee de contenidos habrían pedido rebajar su precio al mismo nivel que el gigante tecnológico, lo cual le habría "arruinado".

¿Una ley insuficiente?

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El objeto de la demanda gira en torno a unas 700 películas mexicanas, que son las que han aparecido de forma ilegal en la plataforma reproducidas 300 millones de veces, según el análisis del equipo de Vasallo que monitorizó YouTube.

La compañía se amparaba en la llamada Ley Millenium (la Ley de Derechos de Autor de la Era Digital), una legislación aprobada en 1998 por la que YouTube puede retirar vídeos que infrinjan los derechos de autor y cancelar las cuentas de usuarios que los suben a la tercera ocasión en que lo hagan. Según marca esta ley, por la primera infracción se pagan 30.000 dólares y por la segunda, considerada legalmente una "infracción maliciosa", 150.000. El equipo de Vasallo documentó 10.000 infracciones, que notificó a YouTube.

A juicio

Llegado a México a principios de los años 70, Carlos Vasallo fue adquiriendo con el paso de los años buena parte de los derechos de las obras de la cinematografía mexicana. "Yo no tengo películas mexicanas, tengo la historia del cine mexicano", confesó en entrevista al diario El País. Su colección contiene títulos clave para esta nación, como El día del compadre, Maten a Chinto el violento, Maclovia o La ley del monte.

Los Parrales


La lucha de Vasallo en defensa de la propiedad intelectual de sus películas se empezó a sustentar hace más de 10 años, cuando empezó a detectar actos de piratería en YouTube. Es consciente de que ninguna persona física o jurídica ha llegado a juicio antes con YouTube y Google, dado que hasta ahora todo se resolvía con acuerdos que satisfacían a los demandantes. "Mi deseo sería llegar a un juicio con jurado y demostrar que son unos sinvergüenzas", declaró a Efe.

Es el propietario de alrededor de la mitad de toda la producción fílmica de la historia de México y es su mayor distribuidor en EEUU. Valora sus películas en más de 300 millones de dólares, que califica de parte importante del legado cultural de México. Y se pregunta por qué los grandes estudios estadounidenses no tienen los mismos problemas con YouTube, a diferencia de él, un empresario independiente e inmigrante.

Comprende que la lucha es "desigual", pero también entiende que gracias a ella "se puede modificar la protección para el intercambio de archivos", explicó a El País. "Hay que discutir la normativa, como está pasando en Europa ahora mismo".

AGENCIA SPUTNIK

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