Manos de mujeres salvadoreñas lavan con devoción las vestimentas de Jesús

  • EFE -
Manos de mujeres salvadoreñas lavan con devoción las vestimentas de Jesús
Chalchuapa (El Salvador) - Con fe, devoción y solemnidad un grupo de 12 mujeres salvadoreñas lavan las vestimentas de Jesús Nazareno como parte de una tradición centenaria que se lleva a cabo en el municipio de Chalchuapa, al este de El Salvador, cada Lunes Santo.

La "lavada de la ropa" de la imagen de Jesús Nazareno en Chalchuapa, cuyo nombre proviene del náhuat y en la que habitaron allá por 1.550 grupos de poqomames y pipiles, es una costumbre que lleva más de 150 años y que ha sido trasladada de generación en generación.



Las prendas son llevadas al Río El Trapiche por miembros de la Hermandad de la Consagrada Imagen de Jesús Nazareno, quienes se reunieron en la Parroquia Santiago Apóstol y luego se dirigieron en procesión a la sede de la hermandad donde están las bateas (bandejas grandes de madera) con unas 40 prendas del Nazareno.

Con mucho respeto y solemnidad, cada uno de los "cargadores de batea", como son conocidos y quienes en su mayoría son hombres, cargan las vestimentas y se dirigen a dicho río, donde el grupo de 12 lavadoras, todas de avanzada edad, aguardan a su llegada.

En el lugar, feligreses de la localidad se concentran para presenciar el acto y llevar un poco de agua a sus casas para "limpiar sus pecados".

Emerson Flores, coordinador de la Hermandad de la Consagrada Imagen de Jesús Nazareno, explicó a Efe que las prendas que son lavadas son "la ropa interior y túnicas antiguas que utiliza durante el tiempo de Cuaresma la imagen de Jesús de Nazareno", patrono de Chalchuapa, que cuenta con una población de más de 84.000 habitantes.



Esta tradición, dice Flores, "significa para nosotros lavar nuestros pecados y purificar el alma y el corazón", porque "los cargadores cumplimos una penitencia al llevar las bateas en nuestras cabezas y con eso limpiamos los pecados que tenemos".

"Es un acto de fe y devoción. Año con año más personas se suman a esta actividad para que esta continúe viva" y las nuevas generaciones puedan retomarla, comentó.

Para Armedia Flores, de 71 años y una de las lavanderas, tocar con sus manos "impuras" las vestimentas de Jesús es "un gran privilegio y un honor, porque es algo significativo" que "da esperanza, aliento" y les ayuda a continuar el "camino en la tierra".

"Yo lavo las prendas del Señor con gran amor y gratitud porque es como un mínimo servicio que le ofrezco (a Jesús), es como una ofrenda con la que le doy las gracias", expresó la anciana.



La mujer comentó que los creyentes que asisten a la actividad incluso piden un pedazo del jabón usadas en las vestimentas para luego "lavar sus cuerpos y sanar sus enfermedades".

"La fe es poderosa y si usted cree todo es posible. Todos los días debemos agradecer al Señor por lo que nos ha dado, por la vida y por ser bondadoso con nosotros", agregó.

Lavadas, almidonadas y secas, las vestimentas vuelven a la Parroquia Santiago Apóstol que durante la Semana Santa acoge a su pueblo, que busca paz y armonía.

Las prendas visten a la imagen de Jesús Nazareno que recorre las principales calles del pintoresco municipio, algunas de ellas aún empedradas, en las procesiones del Miércoles Santo, Silencio, Vía Crucis y Santo Entierro.



En El Salvador, donde aproximadamente el 70 % de la población profesa la fe católica, la Semana Mayor se vive intensamente, ya que muchos de sus municipios, en especial los del occidente del país, se destacan por sus eventos religiosos que atraen a miles de turistas nacionales y extranjeros.

Los devotos de todas las edades escenifican "en vivo" los diferentes pasajes bíblicos de la pasión de Cristo y los feligreses acuden masivamente a las distintas procesiones en las que cantan alabanzas, oran y rinden un homenaje al "creador". EFE