Alexander von humboldt y su "Cosmos": inspeccionando el mundo entero

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Alexander von humboldt y su "Cosmos": inspeccionando el mundo entero
Humboldt regresó a Berlín en 1827 después de trabajar por dos décadas en París. En los siguientes 30 años, trabajó en su proyecto más ambicioso: unir todo lo que se sabía del universo en una sola obra, el "Cosmos".
A los 34 años, Alexander von Humboldt ya había escalado la montaña más alta del mundo y había gastado una fortuna en una expedición en Sudamérica, recolectando plantas, animales, artefactos y montones de estadísticas. Lo más importante fue que había sobrevivido al peligroso viaje y que había regresado con asombrosas historias que contar.

Por el resto de su vida, Humboldt fue buscado por príncipes, reyes, cancilleres, embajadores, primeros ministros, emperadores, artistas y científicos. A través de estos encuentros y gracias a su denodado trabajo, fue elevado a una posición que nunca había existido antes o después: la de un científico que se movía en los círculos más altos, un sabio legendario.



Humboldt regresó en 1804 tras cinco años de aventuras en las colonias españolas del "Nuevo mundo". Poco después, en noviembre de 1805, fue a Berlín. Era una época turbulenta en su país natal. Prusia y Francia estaban en guerra y en octubre de 1806 la familia real huyó en búsqueda de refugio mientras que Napoleón marchaba hacia la capital. Prusia perdió la mitad de sus tierras y fue obligada a pagar grandes reparaciones. Para ayudar a renegociar los pagos de la reparación, Humboldt fue enviado a París en noviembre de 1807.

Trabajo en París

Humboldt no era ajeno a la publicación. Él sabía que París era el centro del mundo académico y que tenía a los ilustradores, grabadores, maquetistas, impresores y cooperaciones científicas que él necesitaba para preparar los resultados de su viaje por Sudamérica para su publicación.

Dado que Humboldt no tenía apoyo gubernamental o institucional, él mismo pagó los costos de la producción de los libros. En total, 32 volúmenes fueron completados. En su mayoría en francés, los libros tocaron diversos temas, como botánica, astronomía, zoología y geografía física, con volúmenes especiales dedicados a Cuba y México y un popular diario de viaje. De estos volúmenes, 19 son inmensos folios lujosamente ilustrados con más de 1.400 impresiones que muestran escenas, mapas, montañas, animales, insectos y plantas. Algunos de estos volúmenes son tan pesados, que se necesitan a dos personas para que lo carguen y es mejor leerlos de pie.



Los capítulos finales

En una carta de 1834, Humboldt escribió a su amigo, el autor Varnhagen von Ense: "Tengo la extravagante idea de describir en un solo trabajo todo el total del mundo material, desde las estrellas nebulosas hasta la distribución geográfica de los musgos en rocas de granito”.

Durante la vida de Humboldt el conocimiento aumentó exponencialmente, pero aun así consideró posible poner todo el universo en uno o dos volúmenes. Esta vez, en su alemán nativo.

Finalmente, casi una década después de haber comenzado, el volumen inicial de Cosmos fue impreso en 1845; el segundo volumen, poco después en 1847, y el tercer volumen, en 1851. Sin embargo, a pesar que su contrato con la editorial había terminado, el cuarto volumen fue terminado en 1857.



Humboldt, la persona y la celebridad

Quizá Humboldt podría haber escrito más si sus otras obligaciones no le hubiesen consumido tanto tiempo. Se convirtió en una de las personas más famosas en Europa y estaba constantemente viajando. Desde 1805, fue chambelán de la corte y recibió una pensión real. A pesar que el rey Federico Guillermo III le dio libertad para permanecer en París, el trabajo lo forzaba algunas veces a cenar o viajar con el séquito real, incluyendo un mes de vacaciones de verano. La constante planificación, tener que empacar, así como los viajes, fueron una gran carga para él.

Humboldt murió el 6 de mayo de 1849, pocos antes de cumplir los 90 años. Había estrechado la mano de Thomas Jefferson, Napoleón, el marqués de Lafayette, Charles Darwin y tres zares rusos diferentes. Nunca rechazó a un visitante y ayudó a imponer una ley que liberaba a los esclavos una vez que tocaban suelo prusiano.

Cuando Humboldt era joven, Goethe escribió: "Es incalculable lo que logrará para la ciencia". El sueño de Humboldt se realizó más allá de la imaginación de cualquiera. Sacrificó su fortuna y su vida de privilegios para dedicarse a la investigación científica. Viajó desde Perú hasta las fronteras de China y publicó artículos científicos como para 20 vidas. Fue un estudioso académico que cambió nuestra forma de ver el mundo.



(EM/CP)

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