Bolivia agasaja a sus niños con festejos y reivindicaciones de sus derechos

  • EFE -
Bolivia agasaja a sus niños con festejos y reivindicaciones de sus derechos
Cochabamba (Bolivia)- El Día del Niño tiene en Bolivia cada 12 de abril una especial significación, con multitud de homenajes organizados desde instituciones y empresas privadas hasta el ámbito familiar para reivindicar los derechos de los menores.

El festejo se instituyó en Bolivia en 1955 y desde 2013 el 12 de abril es el Día de la Niña y el Niño para hacer visible la situación de las menores.



Las celebraciones este año incluyen agasajos organizados en escuelas y hogares de acogida en los que se involucran maestros, estudiantes de niveles superiores, instituciones estatales y empresas privadas.

El Gobierno también se sumó a los homenajes con la aprobación de una ley para facilitar los trámites de adopción de menores, mientras que el Parlamento celebró una sesión especial con niños.

Una de las principales preocupaciones en Bolivia es reducir la deserción escolar, para lo cual desde 2006 se entrega un bono anual de 28 dólares a los escolares.

Según datos oficiales, en 2005, seis de cada 100 estudiantes en educación regular abandonaban sus estudios, mientras que en 2018, solo lo hacen tres.



La importancia de la educación de niñas y niños no es exclusiva de las autoridades, pues el sector privado también está consciente de que debe enfocar en ese ámbito sus esfuerzos en temas de responsabilidad social empresarial (RSE).

Así lo asegura a Efe el gerente general de la empresa española boliviana Maxam-Fanexa, Arístides Álvarez, firma que desde 2007 tiene en marcha el Proyecto Aporta.

Con esta iniciativa, la compañía apunta a lograr que los niños del área rural permanezcan en el colegio, mediante la mejora de su entorno con pequeños incentivos que lo hagan más agradable.

Precisamente dentro del proyecto, los trabajadores de Maxam-Fanexa agasajaron por el Día del Niño a más de 600 niños del municipio de Santiváñez, en la región central de Cochabamba, con balones y material de aseo dental.



Este agasajo es ya una tradición dentro del Proyecto Aporta, pero no es la única actividad que realiza la empresa con esta comunidad que acoge una de su plantas productoras.

Maxam-Fanexa centra su actuación en Santiváñez, aunque no en el área urbana, que cuenta con más medios, "sino que nos vamos a zonas un poco más alejadas", dijo Álvarez.

Según el ejecutivo, la condición de algunas escuelas "es bastante triste", por lo que la firma considera que cualquier aporte, aunque parezca pequeño, les será de utilidad.

Por ello, parte de la asistencia, a la vez de fomentar el reciclaje, incluye barriles en desuso que tienen una nueva vida como basureros en las escuelas.



"Hay veces en que nos solicitan también apoyo para construir baños, porque hay situaciones un poco complicadas. Hay una escuela que tiene dos baños para doscientos alumnos", mencionó.

Lo que se trata es de "mejorar las condiciones de vida de esos niños y tratas de darles algo que les aporte y que les dé ganas de ir al colegio otra vez, porque sin educación, nada va a mejorar", manifestó Álvarez.

La compañía está consciente de que es necesario apoyar a la gente para que pueda desarrollarse profesional y personalmente "desde el principio", desde que son niños.

"Un niño que no sea capaz de estudiar, que no tenga la posibilidad de pegar ese salto, sino que se quede en su casa, nunca va a salir de ese ambiente (...). Si les das las oportunidades para que puedan estudiar, para que tengan medios y consigan salir de ahí, van a crecer sin ninguna duda", zanjó.



Maxam-Fanexa es una sociedad anónima mixta conformada en 1999 por la española Maxam y la boliviana Corporación de las Fuerzas Armadas para el Desarrollo Nacional (Cofadena), que fabrica explosivos y accesorios de voladura para minería y obra pública.

Para Álvarez, cualquier empresa que esté en entornos que requieren ayuda debe actuar en ese sentido, algo que Maxam hace en otros lugares como Perú o África.

El Proyecto Aporta llega también a otros ámbitos de la comunidad, como los clubes de madres a los que Maxam-Fanexa entrega material reciclado que las mujeres emplean para hacer bolsos, adornos y otros objetos que luego venden.

El brazo solidario de la firma también se extiende en situaciones puntuales, como las riadas ocurridas en 2018 en la ciudad boliviana de Tupiza y en la localidad cochabambina de Tiquipaya, o las recurrentes inundaciones en la región amazónica de Beni.



Además, han entregado material escolar y alimentos a "La casa de los niños", un centro de acogida en Cochabamba.

Solamente en 2018, el Proyecto Aporta alcanzó a 80 familias en Tupiza, 17 en Tiquipaya, llegó a 591 niños en Santiváñez y a 50 mujeres con la donación de material para manualidades. EFE

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