Río de Janeiro sigue reciclando su legado olímpico seis años después

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Río de Janeiro sigue reciclando su legado olímpico seis años después
© AFP 2022 / Yasuyoshi Chiba
El 5 de agosto de 2016, la llama olímpica brilló en el estadio de Maracaná de Río de Janeiro e iluminó durante 2 semanas una urbe que invirtió cantidades ingentes de dinero en ponerse guapa para el evento. Seis años después, la "Ciudad Maravillosa" aún recicla parte de las estructuras que se levantaron en aquel entonces.

Las enormes vigas que formaron el esqueleto del centro de prensa de los Juegos Olímpicos, donde trabajaron cientos de periodistas, llevaban años esperando un destino. Finalmente, serán desmontadas y con ellas se creará una nueva estación de autobuses a muchos kilómetros de distancia, en la céntrica zona portuaria de la ciudad.



"Desde el año pasado, estamos cumpliendo con el plan del legado olímpico. No queríamos que estructuras montadas para los Juegos Olímpicos se convirtiesen después en un elefante blanco; esa galería técnica del Centro Internacional de Transmisión [IBC en su sigla en inglés] es un ejemplo de eso", celebró el alcalde, Eduardo Paes, al anunciar el proyecto.

Del total de 1.400 toneladas de acero que hay en ese centro, casi la mitad se reaprovechará para la nueva terminal de transportes, lo que supondrá un ahorro de 22 millones de reales —más de 4,2 millones de dólares— para las arcas públicas. El coste total asciende a 250 millones de reales. La nueva estación se llamará Terminal Gentileza, en homenaje a José Datrino, el profeta Gentileza, un peculiar personaje muy querido en la ciudad que dejó sus pensamientos plasmados en las pilastras de un viaducto cercano.

Cuando esté acabada, a finales de 2023, la estación intermodal reunirá 22 líneas de autobús, dos líneas de tranvía y el corredor BRT (Bus Rapid Transport) de la Avenida Brasil, la principal arteria de entrada a la ciudad. Se espera que cada día la utilicen 130.000 personas.

Acusaciones



El ayuntamiento de Río defiende que el reaprovechamiento de los equipamientos de Río 2016 debería haberse puesto en marcha rápidamente, en cuanto se fueron los atletas, y culpa a la gestión anterior, del alcalde Marcelo Crivella (2016-2020), de paralizar todo lo que estaba previsto para evitar el despilfarro olímpico.

El pabellón donde se disputaron los torneos de balonmano, por ejemplo, iba a desmontarse por partes y convertirse en cuatro escuelas públicas, pero no las obras no empezaron hasta el pasado mes de marzo. La piscina olímpica donde Michael Phelps y otras estrellas entrenaban, también se desmontará este año y viajará a la vecina ciudad de Maricá.

A pesar del retraso en los planes para reciclar los escenarios de la competición, el parque olímpico, situado en Barra da Tijuca, está lejos de ser un territorio abandonado. El equipamiento más infrautilizado, el velódromo, se convertirá próximamente en un museo olímpico, según los planes del ayuntamiento.

De momento, la zona, una enorme extensión equivalente a 118 campos de fútbol, suele acoger competiciones deportivas y todo tipo de eventos, como el festival musical Rock in Río, que el próximo mes de septiembre hará que cientos de miles de personas vuelvan a reunirse entre pabellones olímpicos.



AGENCIA SPUTNIK