¿El Mundial de 2022 sin Messi, Suárez o Vidal? La amenaza de la FIFA

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¿El Mundial de 2022 sin Messi, Suárez o Vidal? La amenaza de la FIFA
© AP Photo / Natacha Pisarenko
La amenaza de la FIFA de prohibir que los futbolistas de la nueva Superliga europea jueguen por sus selecciones nacionales pone en alerta a los países sudamericanos, que pueden perder a varias de sus figuras. La Copa América y el Mundial de Catar podrían perderse a Lionel Messi, Luis Suárez, Gabriel Jesús o Arturo Vidal, entre otras estrellas.

¿Es posible imaginarse la Copa del Mundo de Catar en 2022 sin el argentino Lionel Messi, el uruguayo Luis Suárez, el brasileño Gabriel Jesús o el chileno Arturo Vidal? Más allá de que sus selecciones todavía no aseguraron su clasificación, sería inimaginable que los representativos de esos países concurrieran a la máxima cita del fútbol mundial sin esas estrellas.



Sin embargo, el anuncio de la posible creación de una nueva Superliga europea de fútbol que reúna a 15 de los clubes más poderosos de Europa en una competición por fuera de la UEFA (organismo rector del fútbol europeo), amenaza con desatar un conflicto que podría cambiar a las competiciones de selecciones en todo el planeta.

El planteo surgió a partir de 12 clubes de las tres ligas más importantes de Europa: Real Madrid CF, FC Barcelona y Atlético de Madrid de España; AC Milan, Juventus FC y FC Internazionale de Italia y Arsenal FC, Chelsea FC, Liverpool FC, Manchester City, Manchester United y Tottenham Hotspur de Inglaterra. El grupo, autodenominado de "clubes fundadores" de la Superliga, propone la creación de un nuevo torneo de clubes europeos disputado por 20 equipos —los 12 fundadores más tres invitados estables y cinco clasificados según "rendimiento de la temporada anterior"— que se disputaría de forma paralela a la Liga de Campeones y la Europa League, los dos torneos de clubes europeos de la actualidad.

El nuevo ámbito, que según sus fundadores "proporcionará un crecimiento económico significativamente mayor" a sus participantes, desató la molestia de la UEFA y las asociaciones de fútbol de España, Italia e Inglaterra.
En un comunicado conjunto, estas organizaciones calificaron la iniciativa como un "cínico proyecto" y un "modelo basado en el interés propio de unos clubes en un momento en el que la sociedad necesita más que nunca la solidaridad".

Pero lo que parece ser un conflicto entre organizaciones europeos promete extenderse a todo el mundo luego de que la UEFA adelantara su intención de emprender acciones judiciales y deportivas para truncar el proyecto de los fundadores de la Superliga. En ese sentido, el organismo adelantó que los clubes que participen del nuevo torneo "no podrán participar en ninguna otra competición a nivel nacional, europeo o mundial, y sus jugadores podrían verse privados de la oportunidad de representar a sus selecciones nacionales".



La postura de la UEFA fue ratificada el 19 de abril por la propia FIFA, que a través de un comunicado manifestó su "desaprobación" al proyecto, al que calificó como una "'liga europea cerrada y escindida' organizada al margen de las estructuras del fútbol internacional y que no respeta los principios mencionados".

La propia FIFA no descartó valerse de "todos los medios legales, deportivos y diplomáticos" para garantizar que las competiciones internacionales se sigan ajustando a sus criterios y no los propuestos por el grupo de 12 clubes fundadores de la Superliga.

Si la advertencia de la UEFA se cumple, no solo los europeos quedarían fuera de sus selecciones nacionales sino también los futbolistas sudamericanos que se desempeñan en los clubes que participen del torneo y que, en general, son figuras en sus equipos nacionales. Si bien la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol), el organismo que regula el fútbol sudamericano, no se expidió sobre el conflicto, el respaldo de la FIFA a la UEFA comprometería a todas las asociaciones del mundo a excluir a quienes disputen la nueva Superliga.

¿Qué estrellas del fútbol sudamericano se perderían el Mundial?



No es casual que, al estar involucrados en el escándalo los clubes más poderosos de Europa, los sudamericanos que puedan quedar fuera de sus selecciones nacionales sean, en su mayoría, figuras indiscutidas de sus seleccionados. A continuación, una lista de los principales afectados:

Argentina

- Lionel Messi (Barcelona FC)
- Ángel Correa (Atlético de Madrid)
- Lautaro Martínez (FC Internazionale)
- Paulo Dybala (Juventus FC)
- Sergio Agüero (Manchester City)
- Giovani Lo Celso (Tottenham Hotspur)

Brasil



- Thiago Silva (Chelsea FC)
- Alisson Becker (Liverpool FC)
- Fabinho Tabares (Liverpool FC)
- Roberto Firmino (Liverpool FC)
- Gabriel Jesús (Manchester City)
- Ederson (Manchester City)
- Alex Telles (Manchester United)
- Danilo (Juventus)
- Arthur (Juventus)
- Eder Militao (Real Madrid)
- Vinícius Jr (Real Madrid)
- Phillippe Coutinho (Barcelona FC)
- Renan Lodi (Atlético de Madrid)
- Casemiro (Real Madrid)

Colombia

- Juan Guillermo Cuadrado (Juventus)
- Davinson Sánchez (Tottenham Hotspur)

Chile



- Alexis Sánchez (Internazionale FC)
- Arturo Vidal (Internazionale FC)

Uruguay

- Luis Suárez (Atlético de Madrid)
- José María Giménez (Atlético de Madrid)
- Lucas Torreira (Atlético de Madrid)
- Federico Valverde (Real Madrid)
- Ronald Araújo (Barcelona FC)
-Edinson Cavani (Manchester United)
- Rodrigo Bentancur (Juventus)
- Matías Vecino (Internazionale FC)

¿Podría existir una Superliga sudamericana?



La iniciativa de los clubes más poderosos del fútbol europeo también encendió la mecha de una alternativa similar en Sudamérica, cuyos clubes y dirigentes suelen tener a Europa como un ejemplo de organización exitosa y modelo de negocios rentable.

Si bien la mayoría de los dirigentes de los principales clubes sudamericanos evitaron referirse al tema en las horas siguientes al escándalo europeo, la posibilidad de emular a los poderosos del viejo continente fue avivada por el exportero de la Selección de Paraguay, José Luis Chilavert.

"Los presidentes de los clubes de Sudamérica deberían tomar el ejemplo de los clubes europeos y armar la Superliga para tener clubes ricos y no depender de las migajas que le tira la Corrupbol", escribió en su cuenta de Twitter, haciendo un juego de palabras entre Conmebol y corrupción.

Chilavert, siempre de perfil polémico y explícitamente enfrentado al presidente de Conmebol, el también paraguayo Alejandro Domínguez, añadió en otro tuit que "la formación de la Superliga es la mejor noticia del fútbol, así se termina el circo de la FIFA y la Corrupbol, los clubes recibirán más dinero y los jugadores y DT saldrán beneficiados y no los corruptos del fútbol".



A pesar de lo novedoso del planteo europeo, el fútbol sudamericano conoce un antecedente relativamente reciente que, a pesar del empuje inicial, no llegó a concretarse. En 2016, una iniciativa surgida del entonces presidente del Club Atlético Peñarol de Uruguay, Juan Pedro Damiani, derivó en el lanzamiento oficial de la Liga Sudamericana de Clubes.

El concepto detrás de la asociación era similar al que inspira a la Superliga europea actual: que los clubes generen una asociación entre sí independiente a la Conmebol para distribuir los ingresos por derechos de televisión y otros conceptos de forma más beneficiosa para sus arcas.

Aquella aventura llegó a nuclear a 15 equipos iniciales: Peñarol, Nacional y River Plate de Uruguay; River Plate, Boca Juniors, Racing y San Lorenzo de Argentina; Olimpia y Cerro Porteño de Paraguay; Colo Colo, Universidad de Chile y Universidad Católica de Chile; Melgar y Sporting Cristal de Perú y Liga Deportiva Universitaria de Quito de Ecuador.

El primer encuentro se dio en Montevideo, capital de Uruguay, el 11 de enero de 2016. Aquel encuentro sirvió para asentar el nuevo ámbito y solicitar una reunión con la Conmebol, con quien los clubes pretendían acordar aumentos en los montos por premios, participaciones y derechos de televisación en los torneos continentales.



Si bien al año siguiente se sumaron más equipos de Argentina, Colombia, Brasil, Paraguay y Bolivia hasta totalizar más de 40 instituciones, el ámbito de la Superliga comenzó a perder fuerza luego de que la Conmebol accediera a varios de los planteos. El alejamiento de sus clubes de algunos de los principales promotores del ámbito, como Damiani en Peñarol o Daniel Angelici en Boca Juniors, también contribuyó a que la Superliga Sudamericana perdiera fuerza.

En todas sus conversaciones, la Superliga se centró específicamente en mejorar los ingresos para sus clubes y nunca llegó a plantear, como sí lo hicieron los clubes europeos, la posibilidad de construir un torneo paralelo a la Copa Libertadores o la Copa Sudamericana, los principales torneos de clubes de Sudamérica.

AGENCIA SPUTNIK