(Casi) todo habla contra el Mundial de Clubes

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(Casi) todo habla contra el Mundial de Clubes
La copa del Mundial de Clubes. Frank Hoermann/SvenSimon/picture alliance
Sin valor deportivo y prescindible en tiempos de pandemia, además de políticamente cuestionable: hay muchas razones para rechazar un Mundial de Clubes que, pese a todo, tiene un lado positivo, según Andreas Sten-Ziemons.

¿Es esta la "guinda de la torta", como llamó Robert Lewandowski al Mundial de Clubes? ¿O es solo otra competencia más entre tantas? No hay dudas: las opiniones en torno al choque de campeones continentales que se acaba de disputar en Catar están divididas. A la mayoría de los fanáticos europeos este campeonato no les interesa mayormente. El campeón de la Champions League, que es cabeza de serie y entra al torneo directamente en semifinales, debe jugar contra clubes de distintos rincones del mundo, aunque la mayoría de ellos son de "relleno", por lo que de todas formas la copa suele viajar a Europa.



Desde que el Mundial de Clubes reemplazó a la Copa Intercontinental en 2005, el ganador ha sido europeo 12 veces, y las otras tres la copa quedó en manos de clubes brasileños. Es decir, básicamente el resultado se conoce de antemano, lo que genera un modelo sin valor deportivo alguno. Y de todos modos encaja muy a la fuerza en el actual calendario, ya rebosante de competiciones.

Cuestionable por varias razones
Dado que la FIFA entregó por segunda vez consecutiva la organización de la competición a Catar, hay también otras razones para rechazar el torneo en su forma actual:

1. En tiempos de pandemia, atravesar todo el planeta no tiene ningún sentido, menos si se trata solo de decidir al ganador de un torneo de fútbol.

2. Catar sigue siendo un país donde el imperio de la ley puede ser puesto en tela de juicio. Poco se respetan los derechos humanos, y ni hablar de la situación de las mujeres. El debate sobre las condiciones de trabajo inhumanas a las que se enfrentan los obreros extranjeros que han erigido los estadios del Mundial de 2022 ya lleva años sobre la mesa. Hasta ahora no ha habido consecuencias por ello. Al contrario, con el Mundial de Clubes, Catar tuvo una nueva oportunidad para lavar su imagen por medio del deporte.



Y 3. Como la FIFA está involucrada, el Mundial de Clubes no es un asunto de deportes, sino de dinero. Es otra competencia que da a los auspiciadores la posibilidad de presentar sus logos en horario de máxima audiencia, acompañados por estrellas mundiales corriendo en pantalones cortos. Irónicamente el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, ya se ve desvalido frente al poderío del campeonato. Solo la pandemia del coronavirus logró evitar que la próxima edición del torneo, que tendrá lugar en diciembre de 2021 en Japón, se juegue con 24 en lugar de 7 participantes. Ese cambio empezará a operar en 2022, y con ello la FIFA finalmente podrá ganar más dinero.

Dejar de lado la visión europea
Entonces, ¿no hay nada positivo en este campeonato? Lo hay, lo hay, pero para encontrarlo es necesario dejar de lado la visión europea de las cosas y tratar de entender el torneo desde la perspectiva de los demás participantes. Y, para ellos, se trata de algo especial. Porque, ¿en qué otra ocasión pueden los clubes de Asia, Centroamérica, Oceanía y África enfrentarse a los mejores equipos del mundo? ¿No es arrogante y desconsiderado demonizar el torneo y descalificarlo sin más?

Aunque Tigres de México finalmente no tuvo ninguna posibilidad real de derrotar al Bayern Múnich en la final, lo ocurrido seguirá siendo una experiencia increíble para los jugadores. Por ello, no debe negarse a los supuestamente "pequeños" del fútbol mundial la posibilidad de competir con los "grandes". Lo que sí debe repensarse es si el campeonato debe seguir siendo una máquina de generar dinero para la FIFA y si debe otorgarse a un país que trata a los derechos humanos a pisotones.

(dz/ers)



Andreas Sten-Ziemons

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