Azoulay llega a la dirección de la Unesco con una apuesta por el diálogo

  • EFE -
París - La confirmación hoy de la francesa Audrey Azoulay como directora general de la Unesco introdujo al organismo en una nueva etapa en la que su líder se ha propuesto mantener abiertos los espacios de diálogo, desafiados por la salida de EEUU e Israel del organismo.

La Conferencia General, principal órgano rector de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, ratificó hoy con 131 votos a favor y 19 en contra la decisión tomada el pasado 13 de octubre por el Consejo Ejecutivo y dio su confianza a Azoulay para sustituir a la búlgara Irina Bokova.

La exministra francesa de Cultura, de origen marroquí y de 45 años, es la segunda mujer al frente de la Unesco y su decimoprimera directora general.

Azoulay ofrecerá su discurso de investidura el lunes y asumirá formalmente el cargo el día 15, pero hoy dejó clara en su primera comparecencia ante la prensa que el organismo es más necesario que nunca.

"Las dificultades que atraviesa la Unesco son políticas y financieras, pero no estratégicas. Su mandato sigue siendo pertinente. Creo que desviarse de los temas de fondo, que son la educación, la ciencia, la cultura y la defensa de la libertad en un marco multilateral, sería una pérdida", dijo.

Su nombramiento hace menos de un mes, tras imponerse en la votación final al catarí Hamad bin Abdulaziz al Kawari, también exministro de Cultura, se produjo un día después de que EEUU e Israel anunciaran que abandonaban la Unesco descontentos con su funcionamiento y su supuesta tendencia antiisraelí.

"La historia ha demostrado que salir de este tipo de organismos solo puede conducir a la catástrofe, por lo que estoy muy comprometida con este diálogo y apertura a esos países, pero no solamente con ellos, sino con todos", destacó hoy Azoulay.

La agenda de la Unesco, apuntó, es "más vasta" que el hecho de convencerles de que vuelvan y la directora general electa confió en que la pertinencia de sus acciones sirvan para persuadir del valor añadido que aporta.

"Claro que hay dificultades, dificultades políticas que existen más allá de esta organización, pero no podemos pedir a la Unesco solucionar todos los conflictos, no está para eso, ni ser completamente apolítica, porque en su mesa hay Estados miembros", sostuvo.

Lo que sí reclamó Azoulay es que sus integrantes actúen "con responsabilidad" y que el organismo sea fiel a su propio mandato, "basado en competencias muy precisas que pueden crear espacios de diálogo en momentos en los que justamente faltan en otras partes".

Azoulay no avanzó en su breve intervención cómo compensar en las arcas de la Unesco el abandono de EEUU, su principal contribuyente, pero sí apuntó que hay que continuar la reforma iniciada por Bokova para renovar la confianza de sus miembros y ser más "transparente".

Empezaré mi mandato "con un espíritu de diálogo y de cooperación", señaló la exministra, cuya candidatura, presentada poco antes de que finalizara el plazo, irritó a algunos países árabes, convencidos de que la dirección general iba a recaer en esta ocasión en la región.

El "auge del oscurantismo", los extremismos violentos, la destrucción del medio ambiente y del patrimonio, los desafíos climáticos o la negación de "la universalidad" fueron algunos de los retos que estimó presentes.

Su predecesora, de 65 años, aseguró que Azoulay aportará la energía y la visión necesaria "para contribuir a la búsqueda de la paz y el desarrollo sostenible" en un momento "lleno también de oportunidades" y le ofreció su apoyo sin fisuras.

Por su parte, el Elíseo indicó en un comunicado que "la preservación de nuestros bienes comunes, la emancipación a través del conocimiento, compartir los principios universales y humanistas y la búsqueda de la paz son más necesarios que nunca".

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