El 'Idec Sport' a ritmo de récord

  • EFE -
El maxi trimarán francés 'Idec Sport', al mando de Francis Joyon, con el español Alex Pella como segundo patrón, sigue avanzando hacia la meta en su intento de batir el récord de Vuelta al Mundo-Trofeo Jules Verne cuando se cumple el vigésimo quinto día de navegación.

"Estamos algo cansados, pero muy ilusionados con lo que estamos haciendo", señaló el español.

A 7.880 millas (14.600 km) de la meta y a 1.000 millas (1.853 km) al oeste del cabo de Hornos, el 'Idec Sport' va a ritmo de récord con tres días y una hora de ventaja sobre el récord actual.

El cruce del Índico y la entrada del Pacífico han sido muy beneficiosos en cuanto a millas ganadas, pero muy duros en cuanto a ritmo de a bordo. El propio Pella reconoce: "Me ha sido prácticamente imposible escribir nada. Ahora, con más calma, mando compenso con unas líneas".

La vida a bordo es dura. Los tripulantes hacen turnos de descanso de tres horas en las literas, que nunca llegan a ser tres de sueño; ya que antes tienen que secarse y colgar la ropa de agua y las botas en el armario de la estufa.

Mientras, esperando que el compañero de turno libere la litera -, para Alex Pella es Bernard Stamm-, es aconsejable picar algo de comer y matar ese momento. También es aconsejable, pasar antes por el baño; el frío y el hecho de estar siempre bebiendo, hace que siempre estén orinando.

El tripulante se desviste y prepara su saco de dormir. Se comparte el saco de dormir, pero cada uno pone dentro de ese saco un saco fino personal. Se mete dentro, cierra las dos cremalleras, sube a la litera; ya que son regulables y ese es su momento de gloria. ?¡Allí nadie puede interrumpirle!!.

Le despierta el compañero que llega de acabar la guardia. Se calza las Crocs (botas), se pone la capa de polares y el peto Gore-Tex por fuera, el polar por dentro y pasa a la zona de stand-by, delante de la cocina. Sale a asomarte a la cabina y le pides información al compañero de fuera.

Si no hay movida fuera, es decir maniobras o se va al límite de las velas que llevan puestas o no hay hielo en el camino, pues se metes dentro de nuevo y tiene su rato libre.

Durante esa hora y media, se prepara algo de comer y escribe unas líneas, si los saltos del barco se lo permiten, va al baño, despierta al que tiene que salir de la litera. Se viste: chaqueta caliente interior, peto de agua, chaquetón de agua, las botas, el pasamontañas, los guantes de goma; se llena la cantimplora y el bolsillo con algo de picar y a cubierta.

Una vez fuera, el que sale se pone al día del modo de llevar el barco y las consignas del patrón (Francis Joyon) sobre la trayectoria; se pasa a asistir al caña la primera media hora. Se miran las velas, la cubierta, los 'foils' (alerones de deriva) y la carta para ver la trayectoria. Se Comenta la situación con el caña, para entender de qué va la cosa.

Después se coloca él a la caña otra media hora para llevar el barco y se hacen sucesivas rotaciones a la caña de 30 minutos. Estas tres horas pasan súper rápido, porque el barco necesita mucha concentración a la caña y es muy intenso.

Pella comenta al respecto que: "La verdad es que el ritmo es muy intenso y llegado el momento, no sabes si es de día, de noche por la mañana o por la tarde".

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